La crítica de Alberto Catena sobre nuestro amado espectáculo. Para Revista Cabal:
Lírica de la desolación, el desamor y la tristeza existencial, pero empapada por un espíritu rebelde que nunca cedió a la opresión de los prejuicios ni los estereotipos de la sociedad patriarcal y de clases, la de las extraordinarias poetas Idea Villariño, uruguaya ella; Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, argentinas ambas, aunque la primera haya nacido en Suiza, ha conmovido a miles y miles de corazones a través del tiempo por la belleza de sus versos, la potencia de su sentimiento humano frente a la adversidad y la intensidad de un deseo de ser libres que nada pudo apagar, ni siquiera el temor a la muerte, a la que prefirieron abrazar por propia voluntad antes que someterse.
Que un autor como Francisco Pesqueira convoque hoy a las tres en el texto de un espectáculo que las tiene como figuras centrales, y que también está unido en su concepción a la poesía como la lluvia al agua, es un motivo más que justificado para recordarlas también en esa condición de pioneras de un espíritu de indocilidad al que el presente -y por fortuna- nos tiene habituados, pero que debió exigir mucha valentía para sostenerlo en la época que a ellas les tocó vivir. Homenaje entonces a esas impugnadoras de esa cultura que inundó el mundo de opresiones diversas, aún hoy supérstites, a ellas que a través de su voz se atrevieron a romper el silencio y poner en palabras lo que infinidad de otras pares suyas, algunas líderes muy conocidas, otras anónimas, expresaban más que nada, aunque no únicamente, en la protesta movilizada de los cuerpos, en la lucha por las calles o las fábricas.
Pero queda claro que Pesqueira, actor de reconocida trayectoria en obras de humor y sutil intérprete de boleros y otro tipo de canciones, no deseaba escribir un espectáculo que fuera convencional o ya transitado, pero sí que pudiera ligarse a la poesía y el canto con una gran naturalidad, como si cualquiera de nosotros pudiera hablar siempre en imágenes, sorteando la a veces estricta prisión del significado literal. Y un espectáculo al que tampoco le faltara algo de humor. Para eso, multiplicó al terceto principal de la evocación con otros dos más: uno, el de tres mujeres que acompañaron a las tres poetas en determinado momento de sus vidas como nodriza, empleada o asistente; el otro, un triángulo constituido por tres actrices que deben encarnar a las poetas o sus ayudantes en etapas claves de su intimidad, pero que también entrelazan sus acercamientos a esas criaturas con algunas vivencias propias de su experiencia personal.
La elección no pudo ser más acertada, porque se necesitaba actrices que, además de ángel, temperamento o sensualidad, pudieran saber cantar cuando necesitaban hacerlo y ser expresivas en cualquiera de las circunstancias que le marcaba un texto que más que conflictos con un partener, les imponía un buceo de introspecciones profundas hacia el dolor, la ternura o la gracia. Y esas tres actrices son Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute, a las que su itinerario en el escenario no requiere presentación, pero que en consonancia con sus muy bien ganados laureles realizan un trabajo de enjundiosa emotividad y verdad humana. A ellas, las acompaña también con su canto y su guitarra, Mirta Álvarez, intérprete refinada y de vaporosa figura que le transmite un rasgo de delicado onirismo al espectáculo.
Es verdad que a ese clima contribuye también la escenografía de Carlos Di Pasquo compuesta de tules blancos, lámparas de pie y lámparas velador, varias valijas como si alguien estuviera ya por partir, unas sillas y una mesa con teteras, que generan ese aire casi esfumado, casi etéreo que tiene el ambiente. Y un vestuario que sigue una línea de vestuarios negros en las tres protagonistas que contrasta con ese fondo y lo sostiene, como si quisiera que no se diluya nunca. El espectáculo, por lo demás, está dirigido con mucha precisión por Emiliano Samar. Se trata de un trabajo que vale la pena ver y disfrutar, y en cuyos entresijos poéticos uno podrá adivinar, mucho más si conoce algo de la vida de las poetas, la última noche de Alfonsina –la imagen del título está sacada del último de sus poemas, “Voy a dormir”, que ella escribió antes de suicidarse ahogándose en el mar-, las nueve noches de ese amor imposible, pero inextinguible que sintió Idea por Juan Carlos Onetti, la desgarrada soledad que provocó esa aterradora pregunta que Alejandra tal vez solo develó en su final: ¿qué hare con el miedo?
A.C.
http://www.revistacabal.coop/entretenimientos/bajame-la-lampara-concierto-de-palabras
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domingo, 22 de julio de 2018
martes, 8 de mayo de 2018
Cuando se enciende la lámpara - Crítica de Jaqueline Ramírez para ALERTA CULTURAL
Link de la crítica:
http://www.alertacultural.com/cuando-se-enciende-la-luz/
En la sala chica del renovado Espacio IFT nos disponemos a espectar una obra diferente, ya que se trata de una recopilación de poemas de tres mujeres de letras que son evocados por tres fabulosas actrices: Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute.
En Bájame la lámpara –concierto de palabras- hay un trabajo fundamental entre lo real y lo ficcional. Las tres actrices son ellas mismas, con sus respectivos nombres, y también, lo que lo ficcional las lleva a representar. Son tres mujeres desdobladas en escritoras representativas de nuestro país: Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik.
En el transcurso de la pieza presenciamos las necesidades de contar la fragilidad en la que se encontraban estas mujeres en el momento de sus creaciones y en el contexto al que pertenecían. Los ejes con los que trabaja el texto dramático son variados: el hombre, el amor, la muerte, los hijos. Así, vivimos un poco la lucha en la que transcurrían sus días con esos ejes que las marcaron como mujeres y en su formación profesional. Por eso, cuando una vida se apaga y en su vida dejó una marca aparece una luz que se enciende para dejar más huellas en el camino.
La música es creada en vivo por Mirta Alvarez. Ella está siempre presente en la escena acompañando cada segundo de las escenas creadas por las actrices que buscan un momento de destaque. Sus ojos pequeños y atentos sufren al mismo tiempo que se ponen felices a la par de las mujeres. Siempre permanece fuera de lo ficcional, resultando ser el angelito protector de las tres mujeres.
La puesta en escena y la dirección muestran un gran trabajo de Emiliano Samar. En tanto la escenografía presenta tres atriles, un par de instrumentos. Lámparas tapadas, digamos que el espacio se dispone para la palabra.
Es importante destacar la calidad de los textos seleccionados y las actuaciones sentidas con la dicción adecuada para este tipo de espectáculo que reúne poesía, actuación y música. El resultado final es un mimo al corazón para los tiempos difíciles que estamos viviendo.
Ficha técnica:
Autoría: Francisco Pesqueira / Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino, Stella Matute Cantantes: Mirta Alvarez / Músicos: Mirta Alvarez / Vestuario: Sandra Ligabue / Escenografía: Carlos Di Pasquo / Diseño de luces: Carlo Argento / Fotografía: Fernando Musante / Diseño gráfico: Smm/soluciones Gráficas / Asistencia de escenografía: Analía Schiavino / Asistencia de dirección: Mabel Rosati / Producción ejecutiva: Andrea Widerker / Puesta en escena: Emiliano Samar / Dirección: Emiliano Samar.
ESPACIO IFT (Boulogne Sur Mer 549, CABA) / Sábados: 19hs / Entrada: $ 250,00 / $ 150,00 /
http://www.alertacultural.com/cuando-se-enciende-la-luz/
En la sala chica del renovado Espacio IFT nos disponemos a espectar una obra diferente, ya que se trata de una recopilación de poemas de tres mujeres de letras que son evocados por tres fabulosas actrices: Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute.
En Bájame la lámpara –concierto de palabras- hay un trabajo fundamental entre lo real y lo ficcional. Las tres actrices son ellas mismas, con sus respectivos nombres, y también, lo que lo ficcional las lleva a representar. Son tres mujeres desdobladas en escritoras representativas de nuestro país: Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik.
En el transcurso de la pieza presenciamos las necesidades de contar la fragilidad en la que se encontraban estas mujeres en el momento de sus creaciones y en el contexto al que pertenecían. Los ejes con los que trabaja el texto dramático son variados: el hombre, el amor, la muerte, los hijos. Así, vivimos un poco la lucha en la que transcurrían sus días con esos ejes que las marcaron como mujeres y en su formación profesional. Por eso, cuando una vida se apaga y en su vida dejó una marca aparece una luz que se enciende para dejar más huellas en el camino.
La música es creada en vivo por Mirta Alvarez. Ella está siempre presente en la escena acompañando cada segundo de las escenas creadas por las actrices que buscan un momento de destaque. Sus ojos pequeños y atentos sufren al mismo tiempo que se ponen felices a la par de las mujeres. Siempre permanece fuera de lo ficcional, resultando ser el angelito protector de las tres mujeres.
La puesta en escena y la dirección muestran un gran trabajo de Emiliano Samar. En tanto la escenografía presenta tres atriles, un par de instrumentos. Lámparas tapadas, digamos que el espacio se dispone para la palabra.
Es importante destacar la calidad de los textos seleccionados y las actuaciones sentidas con la dicción adecuada para este tipo de espectáculo que reúne poesía, actuación y música. El resultado final es un mimo al corazón para los tiempos difíciles que estamos viviendo.
Ficha técnica:
Autoría: Francisco Pesqueira / Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino, Stella Matute Cantantes: Mirta Alvarez / Músicos: Mirta Alvarez / Vestuario: Sandra Ligabue / Escenografía: Carlos Di Pasquo / Diseño de luces: Carlo Argento / Fotografía: Fernando Musante / Diseño gráfico: Smm/soluciones Gráficas / Asistencia de escenografía: Analía Schiavino / Asistencia de dirección: Mabel Rosati / Producción ejecutiva: Andrea Widerker / Puesta en escena: Emiliano Samar / Dirección: Emiliano Samar.
ESPACIO IFT (Boulogne Sur Mer 549, CABA) / Sábados: 19hs / Entrada: $ 250,00 / $ 150,00 /
lunes, 23 de abril de 2018
DOS CRÍTICAS: Fernando Alegre para Cultura del Ser y María Buscaglia para NG Teatro
FERNANDO ALEGRE para Cultura del Ser
Link de la crítica:
Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute, acompañadas por la guitarrista y compositora Mirta Álvarez, protagonizan este particular espectáculo que nos invita a un encuentro entre la nodriza de Alfonsina Storni, la empleada de Idea Vilariño y la asistente de Alejandra Pizarnik.
En un onírico mundo entre la existencia ésta y la de la sutil poesía, habitan estas tres mujeres que saben de la vida de aquellas otras que relatan.
La que acompaña la que cuida la que espera.
Seres feéricos o no. Necesarios para entramar las historias, éstas historias profundas humanas, trascendentes...
La transparencia escenográfica (a cargo del consagrado Carlos Di Pasquo) es necesaria para que se pueda entrever toda la vida que hubo tan cerca como el alcance de nuestras manos.
Podemos tocar a lo largo del concierto, el entramado sutil y fino de la puesta.
El escenario transmuta en un limbo etéreo.
La música en vivo es ejecutada sensiblemente por Mirta Álvarez.
La musicalidad de las palabras en el texto de un hondo contador como lo es Francisco Pesqueira y la sonoridad de las canciones en las voces de las actrices acompasan esta nana contundente.
Bájame la lámpara es una invitación amorosa.
El director Emiliano Samar nos propone transitar un instante, una detención, una pausa aireada - respirada, en este mundo que aliena y desencuentra.
Ellas, las potentes Stella Matute, Lidia Catalano y Miriam Martínez, te esperan con palabras para untar/nos de un silencio que grita.
"...mi jaula se ha vuelto pájaro, que haré con el miedo..." A.Pizarnik
Fernando Alegre
Funciones:
ESPACIO IFT
Boulogne Sur Mer 549
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4962-9420 / 4961-9562
Web: http://www.teatroift.org.ar/
Entrada: $ 250,00 / $ 150,00 - Sábado - 19:00 hs - Hasta el 28/07/2018
MARÍA BUSCAGLIA para NG Teatro
Link de la crítica:
Una nodriza, una asistente y una empleada sentadas frente a atriles, como materia concreta de sus recuerdos, nos presentan la poesía de Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik e Idea Vilariño, tres poetas que nos dejaron la maravilla de sus escritos en poesía o prosa, con ternura, con dolor, angustia o esperanza pero siempre desde lo más profundo de su corazón.
Con sutileza, profundidad y conocimiento de estas escritoras, Francisco Pesqueira, el autor, se vale de estas tres mujeres tan cercanas a ellas para desplegar lo más significativo de la obra de cada una.
Y lo hace no sólo desde lo literario sino que nos las muestra en lo cotidiano, con sus luces y oscuridades, vistas sin retoques, con la veracidad de la cercanía, narrando situaciones mezcladas con poemas y canciones.
Excelentes actuaciones de las 3 actrices, dónde se aprecia la sutil ironía de Lidia Catalano, la pasión de Stella Matute y la ductilidad de Miriam Martino.
Todas ellas en una perfecta puesta y dirección de Emiliano Samar.
Como fondo y enmarcando la actuaciones, el cálido y exquisito acompañamiento de Mirta Alvarez.
Una obra para disfrutar de principío a fin, conmovedora y envolvente que nos traslada, no sin cierta nostalgia, a un momento muy diferente al de nuestros días.
Imperdible para todos, especialmente los amantes de la poesía.
No se la pierdan.
María Buscaglia
Espacio IFT
Boulogne-Sur-Mer 549
C.A.B.A.
Sábados 19 hs.
miércoles, 14 de marzo de 2018
Crítica de Luna Teatral
Bájame la lámpara. Concierto de Palabras de Francisco Pesqueira
En el espacio del Teatro Ift, las tardes de sábado se pueblan de poemas en la presencia de tres enormes actrices y una música, mujeres que nos traen con sus voces y sus acordes las subjetividades de otras tres increíbles y talentosas personalidades dentro del campo de la poesía: Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño. ¿Qué une a estos sujetos que construyen alma a través de un relato rimado, o de una metáfora que nos puebla un abismo o un mundo? La respuesta puede ser sencilla o tan complicada como la espiral de sus vidas. Una posible es que las une el amor, el que está o el ausente, y en esa falta las une la desesperanza, el desasosiego, la guerra interior con su propia alma atravesada por los dardos del vacío que produce su ausencia. Tres mujeres dentro de un campo cultural donde su voz debió abrirse paso como diría un viejo compañero de ruta: a prepotencia de trabajo. Las actrices: Lidia Catalano, Miriam Marino, Stella Matute, la dueña de las armonías en escena: Mirta Alvarez. Una escena en blanco y luz para el espacio, desde arriba hacia abajo, negro para los cuerpos de las recitadoras, asumida al paisaje claro, para la encantadora de serpientes con sus sonidos: piano, guitarra, laúd. Cuerpos, cuerpos en escena que van construyendo mundos interiores con las palabras de otros cuerpos y otras voces que lo hicieron en el espejo cóncavo de la soledad. Porque duele hasta los huesos ser auténtica, y ellas lo fueron en los recuerdos más pequeños de una vida familiar, hasta en la trascendencia de sus caminos por la ruta de la escritura. Las actrices empoderadas con sus relatos, nos los trasmiten con una cuota de humor, de juego, de felicidad compartida con el espectador, en la canción que recuerda a la infancia; la de la novia que se baña mientras el novio espera con alegría, en un final feliz de cuento de hadas. Nada parecido al que le sucede, pero que alguna vez fue promesa. Miedo ante la vida tan distinta, miedo y temblor que dejan trascender en una lágrima, en una voz que se ahoga, en un cuerpo que se encoge ante lo inevitable. Memoria de aquellas, que no son ellas, pero que sienten que podrían haberlo sido, porque poseen la misma sensibilidad ante un mundo tantas veces indiferente a la belleza. “Bájame la lámpara” trae al recuerdo los últimos versos de Alfonsina, antes de la decisión última, y es quien la cuida quien narra. Las tres han tenido con las protagonistas de las historias un contacto personal, y desde ahí nos llevan a adentrarnos en su poesía, en el corazón de esas mujeres que le dieron al campo literario una página diferente en un contexto hostil, donde la escritura en la mujer siempre fue un tema de discriminación y de aceptación como originalidad extrema; la distinta, la rara, la que construye mundos otros, la que no responde al canon que la sociedad impone, la que se busca a sí misma con coraje inusitado, y por eso mismo, produce pánico en las otras mujeres. Las tres poetisas tienen en los cuerpos de las actrices un doble salto mortal, su voz en la garganta de mujeres que también pelean un espacio a brazo partido, porque ser mujer y dedicarse al arte es todo un tema. Hace poco a raíz de una artista audiovisual que nos dejó, Graciela Sacco, sus compañeras de rutas recordándola escribieron un manifiesto sobre el lugar de la mujer en el arte hoy. Entre otras problemáticas, como la de identidad sexual afirmaban:
Las instituciones del estado siguen clasificándonos en varones y mujeres, sea cuales sean sus opciones en términos de identidades sexuales, y sobre esa clasificación discriminan a las mujeres. No solo tenemos que hablar, para mí, de violencia física, sexual, económica, racial, social, también tenemos que incluir la violencia simbólica que elimina las obras o los discursos de las mujeres o los reduce a un 20 %, invisibilizando al 30% o, por qué, no más. Tengo un catálogo de descalificativos, cliches, muy presentes en el mundo del arte. Por eso es un nuevo momento, vuelve visible que la discriminación sigue vigente y fuerte. Y esa conciencia se asocia con otros campos de acción. Es un nuevo momento porque hoy tenemos más cosas en claro1.
Una vez más el teatro nos acerca al arte en todos sus disciplina, en este caso a la poesía, y en ese acercamiento no solo nos encanta con los sonidos armónicos de palabras y de notas musicales, sino que nos proporciona a través de ellas la posibilidad de entender, de llegar a una problemática, que nos atañe a todos.
Ficha técnica: Bájame la lámpara. Concierto de Palabras de Francisco Pesqueira. Elenco: Lidia Catalano (Carmen), Miriam Martino (Ana), Stella Matute (Lvia), Mirta Álvarez (Voz y guitarra). Escenografía: Carlos Di Pasquo. Diseño de luces: Carlos Argento. Vestuario: Sandra Ligabue. Asistente de escenografía: Amalia Schiavino. Fotos: Fernando Musante. Diseño gráfico: smm/soluciones gráficas. Producción ejecutiva: Andrea Wideker. Asistencia de dirección: Mabel Rosati. Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar. Espacio IFT. Estreno: 2017. Función: sábados 18 y 25/11/2017 a las 20 hs.
Canciones y poemas: “Bájame la lámpara”, “Carmen y Alfonsina”, “Ana e Idea” y “Livia y Alejandra” de Francisco Pesqueira. Música Mirta Álvarez: “Anillos de ceniza” y “Mendiga voz” de Alejandra Pizarnik, “Ya no” de Idea Vilariño, “Hombre pequeñito” de Alfonsina Storni, “La canción y el poema” de Idea Vilariño. Música Alfredo Zitarrosa: “Oye” de Alfonsina Storni. Música Luis María Serra: “La novia y el baño”. Canción tradicional de Marruecos, “Dis quand reviendras tu?” letra y música de Bárbara.
Bibliografía:
Pizarnik, Alejandra, 1990. Alejandra Pizarnik. Obras completas. Poesía y Prosa. Buenos Aires: Corregidor.
1 Cristina Civale en Jaquealarte. com “Un nuevo feminismo se está gestando: la trama vertiginosa del manifiesto y la Asamblea de Trabajadoras del arte”
Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa. (Alejandra Pizarnik)
Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz
En el espacio del Teatro Ift, las tardes de sábado se pueblan de poemas en la presencia de tres enormes actrices y una música, mujeres que nos traen con sus voces y sus acordes las subjetividades de otras tres increíbles y talentosas personalidades dentro del campo de la poesía: Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño. ¿Qué une a estos sujetos que construyen alma a través de un relato rimado, o de una metáfora que nos puebla un abismo o un mundo? La respuesta puede ser sencilla o tan complicada como la espiral de sus vidas. Una posible es que las une el amor, el que está o el ausente, y en esa falta las une la desesperanza, el desasosiego, la guerra interior con su propia alma atravesada por los dardos del vacío que produce su ausencia. Tres mujeres dentro de un campo cultural donde su voz debió abrirse paso como diría un viejo compañero de ruta: a prepotencia de trabajo. Las actrices: Lidia Catalano, Miriam Marino, Stella Matute, la dueña de las armonías en escena: Mirta Alvarez. Una escena en blanco y luz para el espacio, desde arriba hacia abajo, negro para los cuerpos de las recitadoras, asumida al paisaje claro, para la encantadora de serpientes con sus sonidos: piano, guitarra, laúd. Cuerpos, cuerpos en escena que van construyendo mundos interiores con las palabras de otros cuerpos y otras voces que lo hicieron en el espejo cóncavo de la soledad. Porque duele hasta los huesos ser auténtica, y ellas lo fueron en los recuerdos más pequeños de una vida familiar, hasta en la trascendencia de sus caminos por la ruta de la escritura. Las actrices empoderadas con sus relatos, nos los trasmiten con una cuota de humor, de juego, de felicidad compartida con el espectador, en la canción que recuerda a la infancia; la de la novia que se baña mientras el novio espera con alegría, en un final feliz de cuento de hadas. Nada parecido al que le sucede, pero que alguna vez fue promesa. Miedo ante la vida tan distinta, miedo y temblor que dejan trascender en una lágrima, en una voz que se ahoga, en un cuerpo que se encoge ante lo inevitable. Memoria de aquellas, que no son ellas, pero que sienten que podrían haberlo sido, porque poseen la misma sensibilidad ante un mundo tantas veces indiferente a la belleza. “Bájame la lámpara” trae al recuerdo los últimos versos de Alfonsina, antes de la decisión última, y es quien la cuida quien narra. Las tres han tenido con las protagonistas de las historias un contacto personal, y desde ahí nos llevan a adentrarnos en su poesía, en el corazón de esas mujeres que le dieron al campo literario una página diferente en un contexto hostil, donde la escritura en la mujer siempre fue un tema de discriminación y de aceptación como originalidad extrema; la distinta, la rara, la que construye mundos otros, la que no responde al canon que la sociedad impone, la que se busca a sí misma con coraje inusitado, y por eso mismo, produce pánico en las otras mujeres. Las tres poetisas tienen en los cuerpos de las actrices un doble salto mortal, su voz en la garganta de mujeres que también pelean un espacio a brazo partido, porque ser mujer y dedicarse al arte es todo un tema. Hace poco a raíz de una artista audiovisual que nos dejó, Graciela Sacco, sus compañeras de rutas recordándola escribieron un manifiesto sobre el lugar de la mujer en el arte hoy. Entre otras problemáticas, como la de identidad sexual afirmaban:
Las instituciones del estado siguen clasificándonos en varones y mujeres, sea cuales sean sus opciones en términos de identidades sexuales, y sobre esa clasificación discriminan a las mujeres. No solo tenemos que hablar, para mí, de violencia física, sexual, económica, racial, social, también tenemos que incluir la violencia simbólica que elimina las obras o los discursos de las mujeres o los reduce a un 20 %, invisibilizando al 30% o, por qué, no más. Tengo un catálogo de descalificativos, cliches, muy presentes en el mundo del arte. Por eso es un nuevo momento, vuelve visible que la discriminación sigue vigente y fuerte. Y esa conciencia se asocia con otros campos de acción. Es un nuevo momento porque hoy tenemos más cosas en claro1.
Una vez más el teatro nos acerca al arte en todos sus disciplina, en este caso a la poesía, y en ese acercamiento no solo nos encanta con los sonidos armónicos de palabras y de notas musicales, sino que nos proporciona a través de ellas la posibilidad de entender, de llegar a una problemática, que nos atañe a todos.
Ficha técnica: Bájame la lámpara. Concierto de Palabras de Francisco Pesqueira. Elenco: Lidia Catalano (Carmen), Miriam Martino (Ana), Stella Matute (Lvia), Mirta Álvarez (Voz y guitarra). Escenografía: Carlos Di Pasquo. Diseño de luces: Carlos Argento. Vestuario: Sandra Ligabue. Asistente de escenografía: Amalia Schiavino. Fotos: Fernando Musante. Diseño gráfico: smm/soluciones gráficas. Producción ejecutiva: Andrea Wideker. Asistencia de dirección: Mabel Rosati. Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar. Espacio IFT. Estreno: 2017. Función: sábados 18 y 25/11/2017 a las 20 hs.
Canciones y poemas: “Bájame la lámpara”, “Carmen y Alfonsina”, “Ana e Idea” y “Livia y Alejandra” de Francisco Pesqueira. Música Mirta Álvarez: “Anillos de ceniza” y “Mendiga voz” de Alejandra Pizarnik, “Ya no” de Idea Vilariño, “Hombre pequeñito” de Alfonsina Storni, “La canción y el poema” de Idea Vilariño. Música Alfredo Zitarrosa: “Oye” de Alfonsina Storni. Música Luis María Serra: “La novia y el baño”. Canción tradicional de Marruecos, “Dis quand reviendras tu?” letra y música de Bárbara.
Bibliografía:
Pizarnik, Alejandra, 1990. Alejandra Pizarnik. Obras completas. Poesía y Prosa. Buenos Aires: Corregidor.
1 Cristina Civale en Jaquealarte. com “Un nuevo feminismo se está gestando: la trama vertiginosa del manifiesto y la Asamblea de Trabajadoras del arte”
lunes, 30 de octubre de 2017
Crítica de Fabian D´Amico, para Mundo Teatral
Bello concierto de palabras ideado por Francisco Pesquiera e interpretado por tres grandes actrices.
Hay muchas maneras de expresar los sentimientos y otras tantas de corporizarlos. Textos, melodías,imágenes, con el cuerpo, pero es la palabra la que sintetiza muchos lenguajes en uno. Hay palabras dulces,hirientes, dolientes, muchas vacías y varias que irradian tristeza, como las que salen de la boca de las protagonistas de Bajame la lámpara.
Con el antecedente de la presentación de Dame la mano, su primer libro de poemas, Francisco Pesqueira escribe su primer espectáculo teatral centrado en poesías propias y en particular de tres poetisas rioplatenses: Idea Villariño, Alejandra Pizarnuk y Alfonsina Storni. Tres figuras abordadas por Pesqueira en su libro y a las cuales vuelve a recurrir para hacer conocer a través de su verba y poética las vidas traumáticas de estas damas de las letras .
El autor elige poner un filtro entre las poetisas y el público mediante las mucamas que cuidaron en vida a estas mujeres. Tres seres –en un principio ficticios- que narran las oscuras existencias de Idea, de Alejandra y de Alfonsina. Anécdotas de amores truncos, de hombres fatales o de ausencia de hombres, de hijos ausentes y de hijos asustados por sus propias madres. Un título elegido por Pesquiera nada arbitrariamente ya que la zamba “Bajame la lampara un poco mas” toma el ultimo poema de Alfonsina Storni “Voy a dormir” donde la protagonista del poema le solicita esa acción a su nodriza de paz.
En una comunión precisa de idas y vueltas las tres mucamas llevan a los concurrentes a un mundo onírico y cruel a la vez en el cual las amas buscan más la muerte que la vida, el pasado antes del presente. En ese devenir, las sirvientas cuentan su propia historia que no dista mucho del clima sombrío de Alejandra que se suicida a los 36 años o de Alfonsina que decide internarse en el mar al enterarse de su enfermedad terminal.
Bajame la lampara es un bello concierto de palabras, donde la belleza radica en como el autor ve y recrea lo oscuro, lo sombrío, lo inevitable. A diferencia de sus anteriores creaciones donde la nostalgia se presenta mediante películas compartidas por muchos, canciones emblemáticas de una época particular y sobre todo mucho humor, aca esa morriña del pasado se tiñe de dolor, como rescatando parte de un pasado adolescente de lectura primera de esas literatas.
Un espacio escénico donde una gran tela blanca cubre muebles y lámparas en desuso ,que apenas alumbran, refuerzan la idea de lo pasado, de cosas sin vida veladas por un manto de olvido y albergan a las tres actrices vestidas de riguroso negro en contrapunto de la pulcra blancura de la guitarrista, como si las melodías iluminaran algo ese relato oscuro.
Tres grandes interpretes guiadas en una delicada y precisa puesta en escena de Emiliano Samar quien dosifica a la perfección los climas, los tonos y los gestos de las actrices en una cercanía casi ceremonial con el público. La perfecta dicción en su decir y la fuerza en el cantar de Mirian Martino cohabitan con la energía visceral de Stella Matute y ambas tiene el privilegio de compartir escena con Lida Catalano quien con una plausible naturalidad conduce a todos por un sinfín de sensaciones y sumerge a la audiencia en un éxtasis de placer auditivo y sensorial.
¿Se animan a entrar a un teatro y disfrutar solo de la poesía? ¿Se arriesgan a escuchar palabras y que en su mente se dibujen imágenes que solo ven sus oídos? ¿Pueden abstraerse de los sonidos cotidianos para nadar en aguas mansas de otras épocas? Si responden que SI a estas preguntas, no se pierdan Bajame la lampara.
Link: http://www.mundoteatral.com/comentario-teatral/bajame-la-lámpara
Ficha técnico artística
Autor: Francisco Pesqueira
Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino, Stella Matute
Guitarra y voz en vivo: Mirta Alvarez
Escenografía: Carlos Di Pasquo
Diseño de luces: Carlo Argento
Vestuario: Sandra Ligabue
Asistencia de dirección: Mabel Rosati
Producción ejecutiva: Andrea Widerker
Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar
ESPACIO IFT
Boulogne Sur Mer 549 - Capital Federal
Teléfonos: 4962-9420 / 4961-9562
Entrada: $250,00 / Estudiantes, jubilados y grupos (10 o +): $125,00
Horarios de noviembre:
Sábados 4 y 11: 19:00 hs
Sábados 18 y 25: 20 hs.
Hay muchas maneras de expresar los sentimientos y otras tantas de corporizarlos. Textos, melodías,imágenes, con el cuerpo, pero es la palabra la que sintetiza muchos lenguajes en uno. Hay palabras dulces,hirientes, dolientes, muchas vacías y varias que irradian tristeza, como las que salen de la boca de las protagonistas de Bajame la lámpara.
Con el antecedente de la presentación de Dame la mano, su primer libro de poemas, Francisco Pesqueira escribe su primer espectáculo teatral centrado en poesías propias y en particular de tres poetisas rioplatenses: Idea Villariño, Alejandra Pizarnuk y Alfonsina Storni. Tres figuras abordadas por Pesqueira en su libro y a las cuales vuelve a recurrir para hacer conocer a través de su verba y poética las vidas traumáticas de estas damas de las letras .
El autor elige poner un filtro entre las poetisas y el público mediante las mucamas que cuidaron en vida a estas mujeres. Tres seres –en un principio ficticios- que narran las oscuras existencias de Idea, de Alejandra y de Alfonsina. Anécdotas de amores truncos, de hombres fatales o de ausencia de hombres, de hijos ausentes y de hijos asustados por sus propias madres. Un título elegido por Pesquiera nada arbitrariamente ya que la zamba “Bajame la lampara un poco mas” toma el ultimo poema de Alfonsina Storni “Voy a dormir” donde la protagonista del poema le solicita esa acción a su nodriza de paz.
En una comunión precisa de idas y vueltas las tres mucamas llevan a los concurrentes a un mundo onírico y cruel a la vez en el cual las amas buscan más la muerte que la vida, el pasado antes del presente. En ese devenir, las sirvientas cuentan su propia historia que no dista mucho del clima sombrío de Alejandra que se suicida a los 36 años o de Alfonsina que decide internarse en el mar al enterarse de su enfermedad terminal.
Bajame la lampara es un bello concierto de palabras, donde la belleza radica en como el autor ve y recrea lo oscuro, lo sombrío, lo inevitable. A diferencia de sus anteriores creaciones donde la nostalgia se presenta mediante películas compartidas por muchos, canciones emblemáticas de una época particular y sobre todo mucho humor, aca esa morriña del pasado se tiñe de dolor, como rescatando parte de un pasado adolescente de lectura primera de esas literatas.
Un espacio escénico donde una gran tela blanca cubre muebles y lámparas en desuso ,que apenas alumbran, refuerzan la idea de lo pasado, de cosas sin vida veladas por un manto de olvido y albergan a las tres actrices vestidas de riguroso negro en contrapunto de la pulcra blancura de la guitarrista, como si las melodías iluminaran algo ese relato oscuro.
Tres grandes interpretes guiadas en una delicada y precisa puesta en escena de Emiliano Samar quien dosifica a la perfección los climas, los tonos y los gestos de las actrices en una cercanía casi ceremonial con el público. La perfecta dicción en su decir y la fuerza en el cantar de Mirian Martino cohabitan con la energía visceral de Stella Matute y ambas tiene el privilegio de compartir escena con Lida Catalano quien con una plausible naturalidad conduce a todos por un sinfín de sensaciones y sumerge a la audiencia en un éxtasis de placer auditivo y sensorial.
¿Se animan a entrar a un teatro y disfrutar solo de la poesía? ¿Se arriesgan a escuchar palabras y que en su mente se dibujen imágenes que solo ven sus oídos? ¿Pueden abstraerse de los sonidos cotidianos para nadar en aguas mansas de otras épocas? Si responden que SI a estas preguntas, no se pierdan Bajame la lampara.
Link: http://www.mundoteatral.com/comentario-teatral/bajame-la-lámpara
Ficha técnico artística
Autor: Francisco Pesqueira
Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino, Stella Matute
Guitarra y voz en vivo: Mirta Alvarez
Escenografía: Carlos Di Pasquo
Diseño de luces: Carlo Argento
Vestuario: Sandra Ligabue
Asistencia de dirección: Mabel Rosati
Producción ejecutiva: Andrea Widerker
Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar
ESPACIO IFT
Boulogne Sur Mer 549 - Capital Federal
Teléfonos: 4962-9420 / 4961-9562
Entrada: $250,00 / Estudiantes, jubilados y grupos (10 o +): $125,00
Horarios de noviembre:
Sábados 4 y 11: 19:00 hs
Sábados 18 y 25: 20 hs.
viernes, 27 de octubre de 2017
Un concierto de palabras sobre poemas de tres inmortales, por Héctor Puyo, para TELAM
TEATRO-POESÍA
Lidia Catalano y Stella Matute son oficialmente actrices y Miriam Martino es conocida como una cantante sensible y expresiva, pero en “Bájame la lámpara”, una recopilación poética de Francisco Pesqueira con dirección de Emiliano Samar, actúan, recitan y cantan con singulares méritos en el teatro IFT, Boulogne-sur-Mer 519, los sábados a las 19.
A ellas se suma la joven Mirta Álvarez, también cantante y a cargo de varios instrumentos de cuerda, para trenzar historias poéticas y apasionadas a partir de textos -en general célebres- de las argentinas Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik y la oriental Idea Vilariño.
Hay mucha magia y sobrada sensibilidad en la puesta de Samar, que cuenta con una escenografía de Carlos Di Pasquo que subraya lo etéreo de esas palabras que son el vehículo de todo el espectáculo y que en su momento pudieron tener destinatarios concretos: Horacio Quiroga en el caso de Storni, Silvina Ocampo en el de Pizarnik y Juan Carlos Onetti en el de Vilariño.
Con esos poemas y canciones, enunciados con un encadenamiento muy fluido, el cuarteto de mujeres consigue momentos de gran intensidad, en los que se puede pasar de la palabra dolida (Storni) al cinismo desesperado (Pizarnik) y a la elegía (Vilariño), sin que un humor cómplice esté ausente.
Las actrices no se asumen como personajes sino como intérpretes con nombre, apellido y datos personales, que están en escena para ejercer un acto militante, con la excusa de poemas que parecen ajenos al duro universo de la actualidad aunque subyacen en espíritus sensibles.
Lidia Catalano y Stella Matute son oficialmente actrices y Miriam Martino es conocida como una cantante sensible y expresiva, pero en “Bájame la lámpara”, una recopilación poética de Francisco Pesqueira con dirección de Emiliano Samar, actúan, recitan y cantan con singulares méritos en el teatro IFT, Boulogne-sur-Mer 519, los sábados a las 19.
A ellas se suma la joven Mirta Álvarez, también cantante y a cargo de varios instrumentos de cuerda, para trenzar historias poéticas y apasionadas a partir de textos -en general célebres- de las argentinas Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik y la oriental Idea Vilariño.
Hay mucha magia y sobrada sensibilidad en la puesta de Samar, que cuenta con una escenografía de Carlos Di Pasquo que subraya lo etéreo de esas palabras que son el vehículo de todo el espectáculo y que en su momento pudieron tener destinatarios concretos: Horacio Quiroga en el caso de Storni, Silvina Ocampo en el de Pizarnik y Juan Carlos Onetti en el de Vilariño.
Con esos poemas y canciones, enunciados con un encadenamiento muy fluido, el cuarteto de mujeres consigue momentos de gran intensidad, en los que se puede pasar de la palabra dolida (Storni) al cinismo desesperado (Pizarnik) y a la elegía (Vilariño), sin que un humor cómplice esté ausente.
Las actrices no se asumen como personajes sino como intérpretes con nombre, apellido y datos personales, que están en escena para ejercer un acto militante, con la excusa de poemas que parecen ajenos al duro universo de la actualidad aunque subyacen en espíritus sensibles.
HÉCTOR PUYO
miércoles, 18 de octubre de 2017
Bájame la lámpara, por Valeria Buono
Llegamos temprano al Espacio IFT. El hecho de que el teatro independiente no numere las entradas, siempre me genera nerviosismo. Porque los argentinos somos muy maleducados, no respetamos orden de llegada ni cola alguna. Cuando se abre la puerta de la sala, nos agolpamos, nos empujamos y los que llegaron últimos, por prepotencia y caradurez, terminan entrando primeros, ocupando las mejores ubicaciones.
Subimos al segundo piso por la escalera y ya al entrar en la sala de espera se escuchaba el sonido de un piano. Era Mirta Álvarez, que nos recibía tocando unas piezas con sus dedos finos, largos, de musa inspiradora. Pocos hicimos silencio. La mayoría seguía hablando, y algunos hablando fuerte, mientras Mirta, impertérrita, seguía tratando de calmar nuestras fieras interiores con su música etérea. Pero no, no todos lograban desprenderse de a poco de la locura de la gran ciudad para adentrarse en el mundo poético y sanador que comenzaba a ofrecernos esta obra.
Nos acercamos a Mirta sin hacer ruido, para escucharla mejor, y le tomé esta foto, mientras la gente se iba agolpando, esperando entrar. Por fin dieron sala. Mirta siguió tocando hasta que entramos todos, empujándonos unos a otros, en ese desorden típico sudamericano. Ya en el asiento, pude empezar a relajarme, disipados los nervios por conseguir una buena ubicación.
Las actrices estaban allí, vocalizando, saludando a algunos conocidos que iban entrando, acomodando sus hojas en los atriles, comprobando el decorado, las luces, nuestras caras de ansiedad…
Se apagaron las luces de la platea y comenzó la magia: Cada una se fue presentando con su nombre verdadero para luego recrear a la asistenta, la nodriza y la sirvienta de las poetas, recitando contundentes poemas de Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik; y sus voces no sólo recitaron, contaron, interpretaron, gritaron, lloraron y rieron a todos los personajes, sino que también cantaron a capela a veces (y qué valentía esa aridez de cantar sin micrófono, sin cámara, la voz cruda salida de las entrañas, haciendo frente a toda la platea, espectadores expectantes, que conteníamos el aliento para mejor escucharlas y sentirlas), o acompañadas por los finos dedos de Mirta y su guitarra profunda, sublime, celestial. ¡Qué momentos de poesía más elevada! Momentos de dejarse llevar y sufrir con sus dolores de mujeres, de poetas, de creadoras, de madres, de amantes, pero también de reír con ese humor irónico de las intelectuales, de las que saben más que sus hombres, porque parieron (sus obras, sus hijos) y están en carne viva.
¿Qué nos aporta poder disfrutar de un espectáculo así? La profundidad de mirar el mundo con sus ojos. Comprender más a la naturaleza humana. Llegar hasta un grado de sensibilidad que la vida cotidiana, con su monótona rutina agobiante no nos permite. Porque andamos por la vida con la vista nublada, las emociones anestesiadas; si no, muchas veces, es casi imposible vivir en esta vorágine de la gran ciudad que nos animaliza y nos engulle a diario. Hasta que una obra así nos eleva, nos cura el alma herida, el corazón roto, nos limpia de tanta competencia, de tanta frialdad, de las envidias y los rencores, del materialismo.
La sirvienta de Idea odia a su patrona porque es una déspota, y la envidia por su elegancia. Hasta que lee uno de sus libros y le gusta. No sabía que escribía así, tan bien. Idea, la que renegaba de la rutina del ama de casa, la que no sabía cocinar, la que no pudo convivir con su hombre amado:
La asistenta de Alejandra llora su muerte temprana e incomprensible. Busca en sus textos algo que le diga por qué ese abismo, por qué la nada:
La nodriza de Alfonsina se queja del abandono que la poeta hace de su hijo, cuando ella crió a cinco y encima se le ha muerto uno. Pero sabe del dolor de sus entrañas, sabe que la noche se cierne sobre ella, tan joven aún y ya tan gastada, tan decepcionada de la vida, de los hombres:
Versos descarnados en las voces descarnadas de estas actrices que se dejan la piel y el alma en esta obra desmesurada de sentimientos, reivindicación del género femenino. Bájame la lámpara hace bien. Cura.
Nuestra valoración: Excelente. Para salir renovado.
Link:
https://valeriabuono.blogspot.com.ar/2017/10/bajame-la-lampara-concierto-de-palabras.html
Valeria Buno para "Yo vengo a ofrecer mi corazón".
Subimos al segundo piso por la escalera y ya al entrar en la sala de espera se escuchaba el sonido de un piano. Era Mirta Álvarez, que nos recibía tocando unas piezas con sus dedos finos, largos, de musa inspiradora. Pocos hicimos silencio. La mayoría seguía hablando, y algunos hablando fuerte, mientras Mirta, impertérrita, seguía tratando de calmar nuestras fieras interiores con su música etérea. Pero no, no todos lograban desprenderse de a poco de la locura de la gran ciudad para adentrarse en el mundo poético y sanador que comenzaba a ofrecernos esta obra.
Nos acercamos a Mirta sin hacer ruido, para escucharla mejor, y le tomé esta foto, mientras la gente se iba agolpando, esperando entrar. Por fin dieron sala. Mirta siguió tocando hasta que entramos todos, empujándonos unos a otros, en ese desorden típico sudamericano. Ya en el asiento, pude empezar a relajarme, disipados los nervios por conseguir una buena ubicación.
Las actrices estaban allí, vocalizando, saludando a algunos conocidos que iban entrando, acomodando sus hojas en los atriles, comprobando el decorado, las luces, nuestras caras de ansiedad…
Se apagaron las luces de la platea y comenzó la magia: Cada una se fue presentando con su nombre verdadero para luego recrear a la asistenta, la nodriza y la sirvienta de las poetas, recitando contundentes poemas de Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik; y sus voces no sólo recitaron, contaron, interpretaron, gritaron, lloraron y rieron a todos los personajes, sino que también cantaron a capela a veces (y qué valentía esa aridez de cantar sin micrófono, sin cámara, la voz cruda salida de las entrañas, haciendo frente a toda la platea, espectadores expectantes, que conteníamos el aliento para mejor escucharlas y sentirlas), o acompañadas por los finos dedos de Mirta y su guitarra profunda, sublime, celestial. ¡Qué momentos de poesía más elevada! Momentos de dejarse llevar y sufrir con sus dolores de mujeres, de poetas, de creadoras, de madres, de amantes, pero también de reír con ese humor irónico de las intelectuales, de las que saben más que sus hombres, porque parieron (sus obras, sus hijos) y están en carne viva.
¿Qué nos aporta poder disfrutar de un espectáculo así? La profundidad de mirar el mundo con sus ojos. Comprender más a la naturaleza humana. Llegar hasta un grado de sensibilidad que la vida cotidiana, con su monótona rutina agobiante no nos permite. Porque andamos por la vida con la vista nublada, las emociones anestesiadas; si no, muchas veces, es casi imposible vivir en esta vorágine de la gran ciudad que nos animaliza y nos engulle a diario. Hasta que una obra así nos eleva, nos cura el alma herida, el corazón roto, nos limpia de tanta competencia, de tanta frialdad, de las envidias y los rencores, del materialismo.
La sirvienta de Idea odia a su patrona porque es una déspota, y la envidia por su elegancia. Hasta que lee uno de sus libros y le gusta. No sabía que escribía así, tan bien. Idea, la que renegaba de la rutina del ama de casa, la que no sabía cocinar, la que no pudo convivir con su hombre amado:
“No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.”
La asistenta de Alejandra llora su muerte temprana e incomprensible. Busca en sus textos algo que le diga por qué ese abismo, por qué la nada:
“Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
(…)
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.”
La nodriza de Alfonsina se queja del abandono que la poeta hace de su hijo, cuando ella crió a cinco y encima se le ha muerto uno. Pero sabe del dolor de sus entrañas, sabe que la noche se cierne sobre ella, tan joven aún y ya tan gastada, tan decepcionada de la vida, de los hombres:
“¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más!”
Versos descarnados en las voces descarnadas de estas actrices que se dejan la piel y el alma en esta obra desmesurada de sentimientos, reivindicación del género femenino. Bájame la lámpara hace bien. Cura.
Nuestra valoración: Excelente. Para salir renovado.
Link:
https://valeriabuono.blogspot.com.ar/2017/10/bajame-la-lampara-concierto-de-palabras.html
Valeria Buno para "Yo vengo a ofrecer mi corazón".
lunes, 2 de octubre de 2017
"Una puesta que apuesta a la belleza", por Fernando Musante
En el derecho procesal existe la figura “generales de la ley”. Dice el código que es necesario que los jueces pregunten a los testigos de un hecho por su relación de parentesco, afecto o desafecto, o interés con los sujetos y asuntos sobre los que va a testimoniar; esto servirá a Sus Señorías para ponderar si cuestiones subjetivas afectan las declaraciones.
Bien, sabiéndome comprendido por las generales de la ley por motivos varios: lo admito y paso a comentar mi parecer sobre “BÁJAME LA LÁMPARA, Concierto de palabras” de Francisco Pesqueira.
Pesqueira bucea en la poesía de Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik a través de las miradas de tres personas que –ficción mediante– habrían habitado la cotidianeidad de las poetas, con sus secretos, intimidades y hasta berrinches. Carmen (Lidia Catalano), es la nodriza de Alfonsina; Ana (Miriam Martino) es la empleada de Idea; y Livia (Stella Matute) la asistente de Alejandra. Las tres actrices despliegan sus excelentes interpretaciones acunadas con la exquisita música de la honda guitarrista, compositora y cantante Mirta Álvarez.
Emiliano Samar, el director de este espectáculo, ha conducido con mano maestra todas y cada una de las piezas de este montaje. Porque, y valga el juego de palabras, la puesta de Samar es una apuesta a la belleza. La economía de recursos jamás roza el minimalismo. Las actuaciones conmueven cuando expresan dolores, emocionan cuando cantan y desbordan sensualidad cuando se entregan al jolgorio.
La decisión de “derribar la cuarta pared” fue innecesaria porque esa “pared” nunca se edificó. Cuando el público accede al foyer, Mirta Álvarez está sentada acariciando las teclas de un piano vertical que está ornado con un mantón tejido al crochet por magas manos de madre y un jarrón con flores que evocan otros territorios astrales. Las actrices ingresarán por el mismo camino que el resto de los presentes y se presentarán con sus nombres propios. De ahí en más en un mismo espacio compartido aparecerán relatos y representaciones.
Hay un lugar en común para las tres y ese terreno “oniroide”, parece ser el discreto sitio dónde las nueve musas convidan a las actrices a navegar por las palabras de Alfonsina, Idea y Alejandra. La escenografía de Carlos Di Pasquo, el diseño de luces de Carlo Argento y el vestuario de Sandra Ligabue son sostenes de esta particular estructura dramática con oximorónica mixtura de suavidad y contundencia.
–¡Alejandra… te extraño! –Clama Livia al borde del aullido.
–Escribe tan bello señora, tan bello. –Murmura Ana que confiesa haber leído por primera vez a Idea.
–Alfonsina… eso a Dios no se le hace. –Suplica Carmen ante lo inexorable.
Insisto: me comprenden las generales de la ley, pero en mi defensa acudo a Kant y sostengo que hay una belleza universal. Una belleza que resiste la rigurosa mirada geométrica y sus derivas desde que parece ser fruto de un máximo ingenio producto de un algo incausado. Una belleza que suele habitar en la música y la poesía. Una belleza que hasta puede ser sublime cuando la roza la muerte. Una belleza que hallé en “BÁJAME LA LÁMPARA Concierto de palabras” de Francisco Pesqueira.
Bien, sabiéndome comprendido por las generales de la ley por motivos varios: lo admito y paso a comentar mi parecer sobre “BÁJAME LA LÁMPARA, Concierto de palabras” de Francisco Pesqueira.
Emiliano Samar, el director de este espectáculo, ha conducido con mano maestra todas y cada una de las piezas de este montaje. Porque, y valga el juego de palabras, la puesta de Samar es una apuesta a la belleza. La economía de recursos jamás roza el minimalismo. Las actuaciones conmueven cuando expresan dolores, emocionan cuando cantan y desbordan sensualidad cuando se entregan al jolgorio.
La decisión de “derribar la cuarta pared” fue innecesaria porque esa “pared” nunca se edificó. Cuando el público accede al foyer, Mirta Álvarez está sentada acariciando las teclas de un piano vertical que está ornado con un mantón tejido al crochet por magas manos de madre y un jarrón con flores que evocan otros territorios astrales. Las actrices ingresarán por el mismo camino que el resto de los presentes y se presentarán con sus nombres propios. De ahí en más en un mismo espacio compartido aparecerán relatos y representaciones.
Hay un lugar en común para las tres y ese terreno “oniroide”, parece ser el discreto sitio dónde las nueve musas convidan a las actrices a navegar por las palabras de Alfonsina, Idea y Alejandra. La escenografía de Carlos Di Pasquo, el diseño de luces de Carlo Argento y el vestuario de Sandra Ligabue son sostenes de esta particular estructura dramática con oximorónica mixtura de suavidad y contundencia.
–¡Alejandra… te extraño! –Clama Livia al borde del aullido.
–Escribe tan bello señora, tan bello. –Murmura Ana que confiesa haber leído por primera vez a Idea.
–Alfonsina… eso a Dios no se le hace. –Suplica Carmen ante lo inexorable.
Insisto: me comprenden las generales de la ley, pero en mi defensa acudo a Kant y sostengo que hay una belleza universal. Una belleza que resiste la rigurosa mirada geométrica y sus derivas desde que parece ser fruto de un máximo ingenio producto de un algo incausado. Una belleza que suele habitar en la música y la poesía. Una belleza que hasta puede ser sublime cuando la roza la muerte. Una belleza que hallé en “BÁJAME LA LÁMPARA Concierto de palabras” de Francisco Pesqueira.
Fernando Musante
(Tenerte al Tanto)
Link:
sábado, 30 de septiembre de 2017
La mirada de RAFAEL GRANADO sobre nuestro "Bájame la lámpara"
POEMAS DE VIDA, RECREADOS CON CALIDAD
Telas blancas como cortinado, telas blancas cubriendo muebles, telas blancas por el piso. Tres mujeres vestidas de negro. Otra mujer, vestida de blanco, guitarra en mano. Acaso esos colores, definitivamente opuestos, reflejen el espíritu de "Bájame la lámpara" , un agridulce recorrido por las vidas y las poesías de tres autoras que no estarán unidas por el espanto, pero sí por la angustia y la desilusión, con apenas algún resquicio de esperanza: la uruguaya Idea Vilariño y las argentinas Alejandra Pizarnik y Alfonsina Storni (aunque nacida en Suiza). A través de imaginarias empleadas o nodrizas que las conocieron de cerca, Francisco Pesqueira elaboró un texto que deja en descubierto el agitado mundo interior de las tres creadoras que son el alma de este sensible espectáculo.
Con destreza, en su condición de dramaturgo, Pesqueira (actor en otras ocasiones) desmonta la manera de pensar de las protagonistas y despliega fragmentos de sus obras poéticas. Dato no menor, Pizarnik y Storni se suicidaron siendo mujeres jóvenes, impulsadas por fuertes desequilibrios anímicos, mientras que Vilariño llegó a los 88 años y murió de una operación que no logró superar. No obstante sus bajones existenciales se constituyeron en representantes de la mejor literatura latinoamericana. A lo largo de una hora exacta de duración, el autor rescata lo sustancial de estas notables figuras, ofreciendo retratos impregnados de matices conmovedores. Incluso, y más allá del dolor, construye momentos en que la alegría se manifiesta con ráfagas de canciones, poemas -varios del mismo Pesqueira- y bailes dinámicos ("La novia y el baño" es un nítido ejemplo de esos breves respiros, en los que asoma una sonrisa).
Identificado con este material narrativo, Emiliano Samar concreta una puesta que, sin alejarse de la austeridad, es siempre contundente, elaborando con precisión los climas requeridos en cada tramo y manejando con sentido estético el desplazamiento escénico de los personajes centrales. Dándole, además, el espacio y el valor justo a la palabra, el ingrediente fundamental de este viaje artístico.
Metidas en lo más profundo de las vivencias de estos íconos femeninos, Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute no se dan tregua, se sacan chispas en dosis iguales. Intensas, convincentes, cargadas de energía o transmitiendo amarguras, el trío de actrices trepa al más alto nivel emotivo. Completando el elenco, Mirta Alvarez (voz y guitarra) aporta sugestivos matices en canciones clave.
Más allá de determinadas oscuridades, "Bájame la lámpara" ilumina un camino construído con hondas reflexiones, que vale la pena transitar. La escena independiente, una vez más, ofrece a manos llenas teatro de calidad.
Se representa en el emblemático Teatro IFT, Boulogne Sur Mer 549, los sábados, a las 19.
Telas blancas como cortinado, telas blancas cubriendo muebles, telas blancas por el piso. Tres mujeres vestidas de negro. Otra mujer, vestida de blanco, guitarra en mano. Acaso esos colores, definitivamente opuestos, reflejen el espíritu de "Bájame la lámpara" , un agridulce recorrido por las vidas y las poesías de tres autoras que no estarán unidas por el espanto, pero sí por la angustia y la desilusión, con apenas algún resquicio de esperanza: la uruguaya Idea Vilariño y las argentinas Alejandra Pizarnik y Alfonsina Storni (aunque nacida en Suiza). A través de imaginarias empleadas o nodrizas que las conocieron de cerca, Francisco Pesqueira elaboró un texto que deja en descubierto el agitado mundo interior de las tres creadoras que son el alma de este sensible espectáculo.
Con destreza, en su condición de dramaturgo, Pesqueira (actor en otras ocasiones) desmonta la manera de pensar de las protagonistas y despliega fragmentos de sus obras poéticas. Dato no menor, Pizarnik y Storni se suicidaron siendo mujeres jóvenes, impulsadas por fuertes desequilibrios anímicos, mientras que Vilariño llegó a los 88 años y murió de una operación que no logró superar. No obstante sus bajones existenciales se constituyeron en representantes de la mejor literatura latinoamericana. A lo largo de una hora exacta de duración, el autor rescata lo sustancial de estas notables figuras, ofreciendo retratos impregnados de matices conmovedores. Incluso, y más allá del dolor, construye momentos en que la alegría se manifiesta con ráfagas de canciones, poemas -varios del mismo Pesqueira- y bailes dinámicos ("La novia y el baño" es un nítido ejemplo de esos breves respiros, en los que asoma una sonrisa).
Metidas en lo más profundo de las vivencias de estos íconos femeninos, Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute no se dan tregua, se sacan chispas en dosis iguales. Intensas, convincentes, cargadas de energía o transmitiendo amarguras, el trío de actrices trepa al más alto nivel emotivo. Completando el elenco, Mirta Alvarez (voz y guitarra) aporta sugestivos matices en canciones clave.
Más allá de determinadas oscuridades, "Bájame la lámpara" ilumina un camino construído con hondas reflexiones, que vale la pena transitar. La escena independiente, una vez más, ofrece a manos llenas teatro de calidad.
Rafael Granado
Radio La 2x4
"Tangos en la madrugada"
Se representa en el emblemático Teatro IFT, Boulogne Sur Mer 549, los sábados, a las 19.
viernes, 29 de septiembre de 2017
Crítica de René Vargas Vera para el Diario La Nación
Desafíos de la poesía más bella y sufrida
VIERNES 29 DE SEPTIEMBRE DE 2017
René Vargas Vera PARA LA NACION
Libro: Francisco Pesqueira/ intérpretes: Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute/ voz y guitarra: Mirta Álvarez/ escenografía: Carlos Di Pasquo/ luces: Carlo Argento/ vestuario: Sandra Ligabue/ producción ejecutiva: Andrea Widerker/ asistencia de dirección: Mabel Rosatti/ dirección: Emiliano Samar/ funciones: sábados, a las 19/ teatro: IFT, Boulogne Sur Mer 519/ Nuestra opinión: muy buena
Complejo, arduo, conjetural y casi temerario, este desafío de asumir los versos dolorosos y trágicos, anudados en la poesía de Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, que son la viva y lacerante expresión del dolor, la desolación y la frustración existencial como seres sensibles y, por lo mismo, vulnerables, en parlamentos y cantos de tres celebradas actrices y cantantes que intentan transmitir su verbo poético, en estupendas actuaciones. Son ellas Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute, junto a la mágica guitarra y el delicadísimo canto de Mirta Álvarez. Este concierto de palabras presentado bajo el sugestivo trazo de Bájame la lámpara (tomado de la emblemática "Alfonsina y el mar"). Auténtico desafío, en nuestros días, cuando la poesía ha emprendido su pavorosa huida de este mundo, plagado de prosas torpes, violentas, banales, y testigo consternado frente a este avance de la insignificancia. Por esto se nos ha escapado de nuestras vidas la poesía, antes que recibir su sentencia final en este caos babélico, de vértigo, fárrago informático y robotización humana.
Éste es el meollo, para desarrollar la representación concebida por Francisco Pesqueira y el director Emiliano Samar, en la que hubo poesía sobre amores furtivos, de la uruguaya Idea Vilarino, y se crearon climas proteicos entre lecturas, cantos y desplazamientos escénicos.
Alfonsina Storni nacida en Suiza en 1892, alma apasionada y atormentada, y Alejandra Pizarnik, que vino al mundo en 1936 para entregarnos una decena de poemarios oscuros, desesperados, trágicos, transitaron vidas de calvarios, reflejados en versos confesionales y en imágenes poéticas que parecieron predestinadas, casi inexorablemente, al suicidio.
El desafío de representar tales cuadros lacerantes en escena, y con excelentes intérpretes, corrió también un riesgo: en la opción estética entre la forma y el fondo. O se privilegiaba la palabra o se optaba por el énfasis actoral en la alternancia de voces y canto. Es que todo lo patético (como en las tragedias griegas) parece sugerirnos estar lejos de la dramatización.
Los propios versos de Storni y Pizarnik piden y necesitan que la palabra despojada nos permita hundirnos en esta suerte de lamentaciones jeremíacas, con apenas un mínimo de gesticulaciones y desplazamientos escénicos, para no escapar de lo más intrínseco de sus dramas. Si no se descartaron trazos de humor fue quizá para no sumirnos en tanta angustia.
VIERNES 29 DE SEPTIEMBRE DE 2017
René Vargas Vera PARA LA NACION
Libro: Francisco Pesqueira/ intérpretes: Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute/ voz y guitarra: Mirta Álvarez/ escenografía: Carlos Di Pasquo/ luces: Carlo Argento/ vestuario: Sandra Ligabue/ producción ejecutiva: Andrea Widerker/ asistencia de dirección: Mabel Rosatti/ dirección: Emiliano Samar/ funciones: sábados, a las 19/ teatro: IFT, Boulogne Sur Mer 519/ Nuestra opinión: muy buena
Complejo, arduo, conjetural y casi temerario, este desafío de asumir los versos dolorosos y trágicos, anudados en la poesía de Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, que son la viva y lacerante expresión del dolor, la desolación y la frustración existencial como seres sensibles y, por lo mismo, vulnerables, en parlamentos y cantos de tres celebradas actrices y cantantes que intentan transmitir su verbo poético, en estupendas actuaciones. Son ellas Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute, junto a la mágica guitarra y el delicadísimo canto de Mirta Álvarez. Este concierto de palabras presentado bajo el sugestivo trazo de Bájame la lámpara (tomado de la emblemática "Alfonsina y el mar"). Auténtico desafío, en nuestros días, cuando la poesía ha emprendido su pavorosa huida de este mundo, plagado de prosas torpes, violentas, banales, y testigo consternado frente a este avance de la insignificancia. Por esto se nos ha escapado de nuestras vidas la poesía, antes que recibir su sentencia final en este caos babélico, de vértigo, fárrago informático y robotización humana.
Éste es el meollo, para desarrollar la representación concebida por Francisco Pesqueira y el director Emiliano Samar, en la que hubo poesía sobre amores furtivos, de la uruguaya Idea Vilarino, y se crearon climas proteicos entre lecturas, cantos y desplazamientos escénicos.
Alfonsina Storni nacida en Suiza en 1892, alma apasionada y atormentada, y Alejandra Pizarnik, que vino al mundo en 1936 para entregarnos una decena de poemarios oscuros, desesperados, trágicos, transitaron vidas de calvarios, reflejados en versos confesionales y en imágenes poéticas que parecieron predestinadas, casi inexorablemente, al suicidio.
El desafío de representar tales cuadros lacerantes en escena, y con excelentes intérpretes, corrió también un riesgo: en la opción estética entre la forma y el fondo. O se privilegiaba la palabra o se optaba por el énfasis actoral en la alternancia de voces y canto. Es que todo lo patético (como en las tragedias griegas) parece sugerirnos estar lejos de la dramatización.
Los propios versos de Storni y Pizarnik piden y necesitan que la palabra despojada nos permita hundirnos en esta suerte de lamentaciones jeremíacas, con apenas un mínimo de gesticulaciones y desplazamientos escénicos, para no escapar de lo más intrínseco de sus dramas. Si no se descartaron trazos de humor fue quizá para no sumirnos en tanta angustia.
RENÉ VARGAS VERA
Link a la versión digital del diario:
jueves, 28 de septiembre de 2017
BÁJAME LA LÁMPARA, por Olga Cosentino
Dar soporte escénico a la poesía implica un alto riesgo dramático. Lo afrontó y salió airoso del desafío el equipo completo de Bájame la lámpara, exquisito espectáculo concebido por Francisco Pesqueira y dirigido por Emiliano Samar, como una aproximación recatada, casi en puntas de pie, a la vida y los versos de Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik, a través de la nodriza, la empleada y la asistente de cada una respectivamente, encarnadas a su vez por tres actrices enormes.
Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute, que de ellas se trata, asumieron con parejo compromiso y cada una con su personalísimo sello interpretativo, la tarea de revivir para la escena a tres figuras fundamentales de la lírica latinoamericana del siglo XX. Pero al hacerlo por la vía mediada de tres sencillas mujeres dedicadas a servir a sus señoras en la intimidad (“Nadie es un héroe para su ayuda de cámara”, dice el refrán), se revierte la condición estatuaria con que el canon cultural suele deshumanizar a los personajes ilustres, y permite que el espectador se acerque y comparta, en una ceremonia doméstica y a la vez pudorosa, algunas costumbres, el gusto personal por algunas comidas, ciertas obsesiones o varios secretos de las escritoras. Todo enlazado en armónica trama con algunos poemas y, a veces, con la circunstancia en que fueron escritos.
Precisamente, uno de los encantos del espectáculo es la estructura del texto dramático de Francisco Pesqueira, que multiplica el reto teatral y lo fascinante del resultado, ya que las tres actrices no encarnan a tres personajes sino a nueve, empezando por ellas mismas. Esa elevación a la tercera potencia de cada significante comienza cuando el público ingresa a la sala y las tres están ya en escena, pero en la actitud propia del precalentamiento actoral, repasando letra, vocalizando o acomodando algún elemento del vestuario o la utilería.
Lidia Catalano parte de sí misma presentándose ante el público con su verdadero nombre artístico, igual que sus compañeras de elenco, para ir adoptando, con casi imperceptible delicadeza, el personaje de la nodriza de Alfonsina y, sin solución de continuidad, entrar en el alma de la poeta a través de versos y canciones.
Justamente del último de sus poemas, Voy a dormir, que la Storni escribió como despedida antes de poner fin a su existencia, es la imagen del título. La misma que sirvió a Ariel Ramírez y Félix Luna para la famosa canción homenaje Alfonsina y el mar. Y en la que, claramente también, se inspiró la delicada escenografía de Carlos Di Pasquo, poblada de lámparas que bañan con luz tenue (excelente diseño lumínico de Carlo Argento) un ámbito irreal, blanco y casi onírico. Imágenes y atmósfera que fueron otro aporte virtuoso a este espectáculo de cámara que valorizó con igual rigor los lenguajes del teatro, la lírica, la plástica y la música.
Las intensidades que como intelectual, como artista y como mujer apasionada desplegó, a lo largo de sus 89 años de vida, la uruguaya Idea Vilariño, encontraron cabal traducción en la sensual expresividad de la cantante y actriz Miriam Martino, que transitó con ductilidad entre su propia identidad, la de la poeta y la de la empleada de ésta.
La misma adecuación entre actriz y personaje se advierte en la elección de la temperamental Stella Matute para representar a la desgarrada Alejandra Pizarnik y a la comprensiva colaboradora que la asistía. Como bien se ha señalado, hay hasta cierta semejanza física que las asocia, sin que se haya buscado acentuar esos rasgos de manera artificial. Como en el caso de las otras dos actrices y sus respectivos personajes, Matute dice y canta con vigor y verdad, revelando un abordaje profundamente conocedor de la subjetividad, las rebeldías y los tormentos interiores de la autora de La condesa sangrienta o La última inocencia.
Por fin, un párrafo aparte merece la intervención de la guitarrista y cantante Mirta Álvarez, que suma al refinamiento de su aporte musical el valor de una figura y un vestuario que parecen acentuar la naturaleza inmaterial, inalcanzable que, para la criatura humana, tiene la búsqueda poética.
Una búsqueda que Bájame la lámpara consigue iluminar sin sacrificar el misterioso encanto de los claroscuros.
OLGA COSENTINO
BÁJAME LA LÁMPARA
Autor: Francisco Pesqueira
Intérpretes: Lidia Catalano, Miriam Martino, Stella Matute
Cantante y música: Mirta Álvarez
Vestuario: Sandra Ligabue
Escenografía: Carlos Di Pasquo
Diseño de luces: Carlo Argento
Fotografía: Fernando Musante
Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar
Espacio IFT – Boulogne Sur Mer 549, sábados a las 19.
Aquí el link:
miércoles, 27 de septiembre de 2017
Dijo Luisa Valmaggia en su programa de radio
“Tuve por suerte la felicidad de poder ver “Bájame la
lámpara”. No se lo pierdan. Es un espectáculo magnifico. Se van a encontrar
allí con cuatro mujeres, que son Lidia Catalano, Miriam Martino, Stella Matute
y Mirta Alvarez, que los van a conmover. Las tres actrices están espléndidas.
Mirta Alvarez canta... particularmente canta. Todas cantan en el espectáculo,
todas integran lo que es este concierto de
palabras -como dice Francisco Pesqueira, el autor - en las voces de
Carmen, Ana y Livia que son la nodriza, la empleada y la asistente de tres
poetas magníficas como lo han sido Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra
Pizarnik. Es un espectáculo de una sutileza, de una fineza, de una agudeza… son
mujeres atravesadas por el amor, por el dolor, por la maternidad, por la vida…
que van y vienen en esas figuras cantando y recitando poemas. Reitero, es un
espectáculo que tiene que estar mucho tiempo en cartelera porque es magnífico.
Los va hacer disfrutar de un momento único, por cierto, son todas ellas
exquisitas en esta representación. Es un espectáculo enormemente recomendable
con dirección y puesta en escena de Emiliano Samar. No lo pierdan.”
(Viernes 22 de setiembre, Radio Cooperativa)
viernes, 22 de septiembre de 2017
De pequeñas y grandes cosas, por Marcos Koremblit
“…Queremos compartir con ustedes cosas pequeñas…” dice Lidia Catalano al comienzo de esta obra. Y de entrada nos obliga a pensar que categorías utilizamos para valorar las cosas como pequeñas o grandes. Porque si de despliegue escenográfico, grandes luminarias o cantantes destacados se trata, esta obra es pequeña. Pero es una obra grande. Es grande su autor, Francisco Pesqueira, quien ya nos viene acostumbrando a cosas grandes aunque parezcan pequeñas. Solo para nombrar algunas, su obra “Simple las canciones que negué amar” que tras 21 meses sigue en cartel en La Comedia es un buen ejemplo de ello; su programa radial “Senderos de poesía” que va los miércoles en Radio Cultura es otro; y acaba de terminar “La discreta enamorada” que fue otra obra grande. Su director Emiliano Samar es otro grande. Además de acompañar a Pesqueira en cada uno de estos proyectos, dirige exitosamente Leda ya en su segunda temporada, y es un actor, director y comprometido maestro que además dirige el área de Ute de Educación y Diversidad sexual, tareas que lo enaltecen aún más.
Pesqueira escribió ésta pieza para tres (o cuatro) actrices-cantantes donde la propuesta es retratar mujeres poetas, y mujeres que trabajaron con poetas. Lidia Catalano, Miriam Martino, Stella Matute y Mirta Alvarez dan vida a los y las poetas de una manera tierna, sensible y conmovedora. Porque son cuatro grandes en escena que mientras hablan de poesía cantan, bailan, se divierten mientras nos acercan a los poetas. Así pueden hablar con y recitar a Alfonsina, Alejandra, Idea, Jorge Luis, Federico, Mario, Pablo y siguen los etcétera, como si dialogaran con amigos o parientes cercanos muy queridos.
En un clima un tanto oniroide muy bien logrado gracias a la escenografía de Carlos Di Pasquo y a la iluminación de Carlo Argento, el espectador vive un alegre sueño del que no quisiera despertar los sesenta minutos que dura la obra.
“Soy mujer”, dicen las tres casi al unísono. Esta declaración de principios es una muestra de cómo esta obra habla de la mujer y es a través de la mujer que son llevados adelante los distintos temas: el amor, la muerte, la maternidad, la pobreza, la escasez, la vejez, etc. Y ponen en evidencia la sensibilidad de poetas que conocen profundamente el alma femenino y que Pesqueira ha logrado tan bien captar, alzando a través de estas grandes, las voces de mujeres que deben ser escuchadas.
“…Queremos compartir con ustedes cosas pequeñas…” comienza diciendo Lidia Catalano, pero agrega “…lo que requiere un oído atento…”. Pesqueira, Samar y el equipo de esta obra lo ha logrado con creces. Merecen poner a prueba ahora el oído de un público sensible los sábados en el Espacio IFT. Este es el gran desafío. No se la pierdan!
MARCOS KOREMBLIT
jueves, 21 de septiembre de 2017
Bájame la lámpara, por Rómulo Berruti
Valiéndose de tres mujeres -Carmen, Ana y Livia- que fueron amigas, confidentes y compañeras de ruta de otras tantas grandes poetas -Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik- Francisco Pesqueira escribiendo y Emiliano Samar dirigiendo armaron un espectáculo de fuerte lirismo y emoción.
La clave de "Bájame la lámpara" está en su engañosa simplicidad.
La propuesta, despojada, tiene tres actrices que un poco leyendo otro poco memorizando evocan a esas naves insignia de sus vidas con un atril para apoyar el libro, vestuarios de una negrura lorquiana que viene bien, una guitarra y laúd para acentuar el clima y un fondo íntegramente blanco que funde con la ropa de la ejecutante.
Eso es todo. Pero es mucho, porque se agregan una iluminación cómplice obligada a darle verdad al título y por supuesto los textos de Pesqueira -un fino escritor- fragmentos de poemas de las tres ausentes y el equilibrio de puesta para zafar del "recital" convencional y a la vez no caer en la actuación teatral completa.
El resto lo ponen las actrices Lidia Catalano, Stella Matute y Miriam Martino que lucen su oficio -en ese orden de sutileza y ternura- al tender el puente conmovedor con la platea, secundadas por Mirta Alvarez generando la música.
Una hora exacta es el metrónomo prolijo de esta convocatoria que vale la pena disfrutar.
En el IFT los sábados a las 19.
RÓMULO BERRUTI
Actrices y poetisas unidas en una exclente propuesta teatral, por Luciano Natalio Chimeto
Actrices y poetisas unidas en una excelente propuesta teatral
“Bájame la lámpara”, la obra de Francisco Pesqueira -cantante, actor, compositor, músico, dramaturgo-, cuenta con un elenco conformado por las actrices Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute acompañadas en vivo por la voz y la guitarra de la compositora Mirta Alvarez. La dirección y la puesta en escena están a cargo de Emiliano Samar. Así está planteada la presentación de la de la pieza.
Sin embargo, la obra de Pesqueira tiene mucho más que esa fría información.
Tiene la calidez de la puesta de Samar. El color blanco de los cortinados, la cobertura de las apoyaturas de las lámparas, y las lámparas mismas le dan un detalle más que exquisito a la puesta para resaltar los diálogos de las tres descomunales actrices e intérpretes como son Catalano, Martino y Matute.
La fuerza, la dulzura, la delicadeza, la emoción, la ironía, el humor, el baile y el canto que las actrices le imprimen a los textos de Pesqueira, -puestos en boca de la nodriza de Alfonsina Storni, la empleada de Idea Vilariño y la asistente de Alejandra Pizarnik-, son sencillamente espectaculares. Exquisito texto para excelentes artistas.
El acompañamiento de la guitarra de Mirta Alvarez es intimista, suave, sutil. Pasa casi inadvertida la presencia de la compositora. Sin embargo Alvarez convierte esos textos en dulces sonidos.
La mano de Samar se nota en la dirección de esta pieza que es altamente recomendable para ver. Si le gusta la poesía, mejor. Y si no le atrae demasiado, luego de ver esta pieza le gustará.
La escenografía le pertenece a Carlos Di Pasquo, el vestuario es de Sandra Ligabue, el diseño de luces está a cargo de Carlo Argento, la asistenia de escenografía es de Analía Schiavino, las fotos son responsabilidad de Fernando Musante, la producción ejecutiva es de Andrea Widerker, la asistencia de dirección está a cargo de Mabel Rosti y la dirección y puesta en escena es de Emiliano Samar.
“Bájame la lámpara” sube a escena los sábados a las 19 hs en el teatro IFT, Boulogne Sur Mer 549. Vayan a verla, no se arrepentirán. Salute!
“Bájame la lámpara”, la obra de Francisco Pesqueira -cantante, actor, compositor, músico, dramaturgo-, cuenta con un elenco conformado por las actrices Lidia Catalano, Miriam Martino y Stella Matute acompañadas en vivo por la voz y la guitarra de la compositora Mirta Alvarez. La dirección y la puesta en escena están a cargo de Emiliano Samar. Así está planteada la presentación de la de la pieza.
Sin embargo, la obra de Pesqueira tiene mucho más que esa fría información.
Tiene la calidez de la puesta de Samar. El color blanco de los cortinados, la cobertura de las apoyaturas de las lámparas, y las lámparas mismas le dan un detalle más que exquisito a la puesta para resaltar los diálogos de las tres descomunales actrices e intérpretes como son Catalano, Martino y Matute.
La fuerza, la dulzura, la delicadeza, la emoción, la ironía, el humor, el baile y el canto que las actrices le imprimen a los textos de Pesqueira, -puestos en boca de la nodriza de Alfonsina Storni, la empleada de Idea Vilariño y la asistente de Alejandra Pizarnik-, son sencillamente espectaculares. Exquisito texto para excelentes artistas.
El acompañamiento de la guitarra de Mirta Alvarez es intimista, suave, sutil. Pasa casi inadvertida la presencia de la compositora. Sin embargo Alvarez convierte esos textos en dulces sonidos.
La mano de Samar se nota en la dirección de esta pieza que es altamente recomendable para ver. Si le gusta la poesía, mejor. Y si no le atrae demasiado, luego de ver esta pieza le gustará.
La escenografía le pertenece a Carlos Di Pasquo, el vestuario es de Sandra Ligabue, el diseño de luces está a cargo de Carlo Argento, la asistenia de escenografía es de Analía Schiavino, las fotos son responsabilidad de Fernando Musante, la producción ejecutiva es de Andrea Widerker, la asistencia de dirección está a cargo de Mabel Rosti y la dirección y puesta en escena es de Emiliano Samar.
“Bájame la lámpara” sube a escena los sábados a las 19 hs en el teatro IFT, Boulogne Sur Mer 549. Vayan a verla, no se arrepentirán. Salute!
LUCIANO CHIMENTO
miércoles, 20 de septiembre de 2017
Canto a la Poesía - por Mariano Conter para CONTERARTE
Bájame la lámpara - Concierto de palabras de Francisco Pesqueira. Con Lidia Catalano, Miriam Martino, Stella Matute y Mirta Alvarez. Dirección y puesta en escena Emiliano Samar.
Canto a la Poesía
Por CONTERARTE
Carlos Varela nos dice "Una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo ", y de eso se trata este espectáculo... de palabras, pero no una cualquier palabra.
Francisco Pesqueira II nos invita a adentrarnos en la vida y la obra de tres poetas: Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik. Para hacerlo necesita de tres grandes actrices, ya que el reto es complejo y comprometido y las encuentra: Lidia Catalano Oficial, Miriam Martino y Stella Matute que actúan poniendo el cuerpo y el alma a la propuesta. Y como también se trata de la palabra cantada una música maravillosa y exquisita que es Mirta Alvarez.
Cada actriz comienza contando su primer acercamiento a la poesía en primera persona, presentándose al público y después se coloca en la piel de la nodriza de Alfonsina Storni, la empleada de Idea Vilariño y la asistente de Alejandra Pizarnik.
Las actrices..." no son una, son un montón para cantar a sus hermanas", como diría Susana Rinaldi, ellas vinieron de calles muy lejanas a tropezar aquí, a un ambiente cálido, donde la escenografía de Carlos Di Pasquo es acogedora para que los versos fluyan y las anécdotas también, lo mismo hace la iluminación de Carlo Argento que acompaña la acción generando climas pertinentes respecto a la palabra, lo mismo que el elegante vestuario de Sandra Ligabue que lucen las protagonistas.
La palabra y la poesía en una atmósfera que genera emociones y sensibilza al público, gracias a la dirección y puesta en escena de Emiliano Samar que logra ensamblar todas las variables detalladas y proponer un espectáculo teatral conmovedor.
No se trata solo de la palabra, ya que también están las miradas de como cada poeta ve al mundo , y nuevamente Varela nos dice: "Una mirada no dice nada y al mismo tiempo lo dice todo", nunca tan cierto en este bello encuentro teatral.
Palabras, miradas, cuerpos, lámparas, atriles, libros y una frase que se repite: "Ha muerto un poeta", y el homenaje de los que nos dejaron, mencionados con su nombre de pila, pero esa frase no es cierta,por suerte, porque mientras existan Francisco Pesqueira y Emiliano Samar la poesía está más viva que nunca.
Muchas gracias por este canto a la poesía que llega al alma.
IMPERDIBLE!!!
Sábados 19 hs.
ESPACIO IFT
Boulogne Sur Mer 549
Muchas gracias Andrea Widerker
Canto a la Poesía
Por CONTERARTE
Carlos Varela nos dice "Una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo ", y de eso se trata este espectáculo... de palabras, pero no una cualquier palabra.
Francisco Pesqueira II nos invita a adentrarnos en la vida y la obra de tres poetas: Alfonsina Storni, Idea Vilariño y Alejandra Pizarnik. Para hacerlo necesita de tres grandes actrices, ya que el reto es complejo y comprometido y las encuentra: Lidia Catalano Oficial, Miriam Martino y Stella Matute que actúan poniendo el cuerpo y el alma a la propuesta. Y como también se trata de la palabra cantada una música maravillosa y exquisita que es Mirta Alvarez.
Cada actriz comienza contando su primer acercamiento a la poesía en primera persona, presentándose al público y después se coloca en la piel de la nodriza de Alfonsina Storni, la empleada de Idea Vilariño y la asistente de Alejandra Pizarnik.
Las actrices..." no son una, son un montón para cantar a sus hermanas", como diría Susana Rinaldi, ellas vinieron de calles muy lejanas a tropezar aquí, a un ambiente cálido, donde la escenografía de Carlos Di Pasquo es acogedora para que los versos fluyan y las anécdotas también, lo mismo hace la iluminación de Carlo Argento que acompaña la acción generando climas pertinentes respecto a la palabra, lo mismo que el elegante vestuario de Sandra Ligabue que lucen las protagonistas.
La palabra y la poesía en una atmósfera que genera emociones y sensibilza al público, gracias a la dirección y puesta en escena de Emiliano Samar que logra ensamblar todas las variables detalladas y proponer un espectáculo teatral conmovedor.
No se trata solo de la palabra, ya que también están las miradas de como cada poeta ve al mundo , y nuevamente Varela nos dice: "Una mirada no dice nada y al mismo tiempo lo dice todo", nunca tan cierto en este bello encuentro teatral.
Palabras, miradas, cuerpos, lámparas, atriles, libros y una frase que se repite: "Ha muerto un poeta", y el homenaje de los que nos dejaron, mencionados con su nombre de pila, pero esa frase no es cierta,por suerte, porque mientras existan Francisco Pesqueira y Emiliano Samar la poesía está más viva que nunca.
Muchas gracias por este canto a la poesía que llega al alma.
IMPERDIBLE!!!
Sábados 19 hs.
ESPACIO IFT
Boulogne Sur Mer 549
Muchas gracias Andrea Widerker
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